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Una aventura te lleva en busca de la siguiente, la realización de un sueño te lleva en busca de otro, un primer libro te lleva a buscar un segundo, y América en bicicleta me llevó en busca de un segundo continente en bicicleta “Asia y La Antigua Indochina”. Siempre he creído que un hombre es del tamaño de sueños, como Ho Chi Minh en Vietnam. Además de que una vida llena de sueños alcanzados siempre se verá reflejada a través de tus ojos. (Tipo de cambio 1 dólar = 14,564 dongs). Iniciamos esta aventura en la ciudad de Saigon ahora Ho Chi Ming, donde nunca había visto tantas motocicletas juntas, era como ir en el viaducto de la Ciudad de México, en un viernes por la tarde, pero en lugar de coches, eran motos. Otra cosa de la que había oído hablar era de la contaminación del ruido, pero no me la imaginaba en un lugar donde es más importante no dejar de tocar el claxon que chocar o atropellar a alguien. Cuando llegamos al Templo de Cao Dai, pudimos observar durante algunos momentos la celebración del año nuevo en Asia, llamado “Chuc Mot Nam Moi”. Aquí también inició para mí una nueva dieta de noodles o espagueti de arroz, arroz y dulce de arroz, porque además de ser vegetariano, no me gusta el pollo. Unas turistas japonesas nos detuvieron para tomarse una foto con nosotros, mientras llegábamos a los Cu Chi Tunels, donde el Vietcong tenía ciudades enteras bajo tierra, que también contaban con escuelas y hospitales para no ser descubiertos por el ejército americano en la guerra con Vietnam. Mientras pedaleábamos por estos lugares empezamos a ver muy cerca los templos y en estos unas banderas con rayas amarillas, azules y rojas que significan la unión de las tres religiones que existen aquí en Vietnam y que son: la budista, la taoísta y la católica. Esta mujer le ofrece esta pequeña ofrenda a su dios Buda, mientras reza su agradecimiento o suplica; estos niños no dejan de observarnos. Mientras pedaleábamos hacia My Tho nos encontramos a este perrito con su dueña en bicicleta, quienes nos acompañaron durante algunos kilómetros en el camino. En este lugar conocimos a Thai, quien más tarde nos llevaría a la selva y después a navegar en el Mekong. Un ritual que inició con una copa de veneno de avispas negras en vino de arroz (si te llegan a picar 10 de estas te mueres), y terminó con una cena de murciélagos fritos y cerveza en casa de Thai. Ya tenía varios años de ser vegetariano, por lo que únicamente para no ofender a estas personas, le di unas pequeñas mordidas a una de las patitas, que para mi gusto tienen un sabor bastante agradable, como a carne de iguana. Rostros de Vietnam. Vietnam es un país que vive del Río Mekong. Casi todo se mueve a través de éste; como cuando vez que el supermercado o el periódico es entregado en sus casas en pequeños botes; o también cuando ves como las personas salen al amanecer de sus casas en pequeños botes para ir a un mercado que se encuentra navegando en medio de este río. Únicamente necesité de unos cuantos días en la selva de Vietnam para encontrarme con todo tipo de fauna salvaje, en su mayoría víboras. Pero nunca me imaginé hasta que la vi: era una tortuga vietnamita la que me estaba observando bajo el agua cristalina, entre algunas grandes piedras en una pequeña bahía a la orilla del Mekong. Todas las mujeres se mueven en bicicleta o en motocicleta, pero como podemos observar en esta foto, nunca pierden esa estética silueta que las caracteriza. La hermana de Thai me decía que no era un viejito, que por qué usaba el pelo tan largo, que aquí en Vietnam únicamente los ancianitos usan el pelo así. Entonces me recogió el pelo para que no se me viera la coleta. Navegamos en el delta del Mekong durante varios días y dormimos en este barco, como la mayoría de sus dueños. Mientras pedaleábamos por este país nos encontrábamos como el pan nuestro de cada día, con estos impresionantes bueyes de agua en la carretera, camino a los campos de arroz. También nos topamos con miles de banderas vietnamitas con la hoz incluida en ésta. En Vietnam, como en nuestro país, nos íbamos encontrando con un pueblo tras de otro, por lo que nunca tuvimos que preocuparnos por la comida o la bebida. Pero lo que si era impresionante, era la cantidad de karaokes que existían en este país, uno tras otro en pueblo tras pueblo, donde unos jóvenes cantaban y otros gritaban, en lo que en apariencia era el deporte nacional del país. En Vietnam, como en nuestro país, nos íbamos encontrando con un pueblo tras de otro, por lo que nunca tuvimos que preocuparnos por la comida o la bebida. Pero lo que si era impresionante, era la cantidad de karaokes que existían en este país, uno tras otro en pueblo tras pueblo, donde unos jóvenes cantaban y otros gritaban, en lo que en apariencia era el deporte nacional del país. Nos cansamos de cruzar a través de inmensos campos de cultivo de arroz donde algunas veces nos encontramos con una que otra cobra. En este país también cambiaron las cruces que vemos a la orilla de las carreteras, en honor a los muertos, por pequeñas estupas, pagodas y templos budistas. En esta ciudad de Long Xuyen, Hectorín y yo cambiamos nuestras bicicletas por este bici-taxi, mientras lo recorríamos en compañía de casi todas las personas en esta ciudad que se movían principalmente en bicicleta. Mientras más pedaleábamos, más nos íbamos poniendo en forma, mientras cruzábamos por diferentes pueblos y viviendas en este país. Como en todo el mundo, aquí también existen las mordidas cuando no traes tus papeles en regla o cometiste una infracción con tu motocicleta o con tu bicicleta. Continuamos pedaleando alrededor de 120 Km por día, entre todo lo que te puedas imaginar y entre cientos de motocicletas y bicicletas. Por fin llegamos a la frontera de Vietnam con Camboya, donde tuvimos que pagar 150,000 dongs por cada uno de nosotros y 120,000 dongs por cada una de las bicicletas (un robo), pero si no pagas no pasas. Después de varios días de pedalear por este nuevo país, llegamos a la capita de Phnom Penh, donde se encuentra un mapa de este país que fue construido con los cráneos de algunos de los camboyanos asesinados por Pol Pot “El Khmer Rouge” (nombre de su partido comunista), durante el genocidio de su propia gente entre 1975 y 1979. (Tipo de cambio 1 dólar = 3,835 riel). En esta capital también se encuentra el tristemente célebre Museo del Genocidio de Pol Pot, quien asesinó a más de 2.5 millones de camboyanos a finales de pleno siglo XX. Estas son algunas pinturas de sobrevivientes que representan la crueldad y atrocidades que existieron durante el mandato de este asesino. Camboya es uno de los 6 países con más minas terrestres en el mundo, junto con los países de Afganistán, Angola, Bosnia y Herzegovina, Rwanda y Yemen. Afganistán fue el primer país donde se empezaron a retirar las más de 10,000 000 de minas terrestres existentes en este país. Los monjes budistas salen cada mañana en busca de que algunas personas les regalen algo de comida a cambio de sus oraciones y bendiciones. Mientras pedaleábamos por este país muchas cosas nos llamaban la atención, como las gasolineras móviles y las moto-taxis con todos encima de estas. Cerca de Siem Reap, mientras desayunábamos, nos encontramos con esta mujer que nos ofrecía tarántulas fritas como entremés o botana. Rostros de Camboya. Angkor es simplemente único, es una de las maravillas del mundo que nadie debería dejar de conocer, aunque muy pocos conocen esta colección de templos y ciudades de uno de los más poderosos imperios del sureste asiático. Mientras pedaleábamos por algunos caminos al sureste de Angkor Wat en busca de unos templos, nos encontramos con estos en una pequeña colina, donde también existe un cañón que se encuentra en perfectas condiciones defendiendo este lugar, y también protegiendo desde aquí la entrada a este antiguo imperio del cruce de cuatro caminos que llegan a este lugar. Los tres principales templos de Angkor que visitamos con el amanecer son: Bayon, con sus cabezas de las cuatro caras, Ta Prom, con sus templos en la jungla y Angkor Wat, considerado uno de los más espectaculares e inspiradores monumentos concebidos por la mente humana. En una desafortunada caída de Vicente sobre la rueda trasera de mi bicicleta, enchuecó todo mi rin dejándolo inservible. Tuve que hacerle algunas reparaciones en diferentes talleres del camino, únicamente para llegar con muchos problemas hasta Bangkok, donde pude comprar uno nuevo. Mientras pedaleábamos por este país descubrí, después de ver varios carritos en el camino, que estos te vendían jugo de caña de azúcar con un poco de jugo de lima, increíble fuente de energía para mantenernos fuertes bajo estas condiciones climatológicas tan extremas para nosotros. Hectorín puede dormir donde lo pongas, encima de la bicicleta, sobre una piedra o arriba de un árbol. También es el degustador oficial de la comida, porque prueba de todo lo que encontramos en el camino, tarántulas fritas, murciélagos fritos, escorpiones, perro y quien sabe cuantas cosas más. Esta banda musical esta formada por excombatientes Camboyanos, y por diferentes personas que han perdido algún miembro cuando pisaron o desenterraron alguna mina terrestre. Este es uno de los principales problemas en este país con los niños, porque ellos se meten en todos lados, aunque les digas que no lo hagan, y donde muchas veces pierden la vida o, en el mejor de los casos, sólo pierden alguna extremidad. Frank Van Rijn es un holandés que le estaba dando su tercera vuelta al mundo en bicicleta, mientras me comentaba que tenía que interrumpir algunos meses este viaje porque tenía que regresar a Holanda a reparar su casa, ya que no quería pasar frío durante el próximo invierno. Mientras pedaleaba algunos kilómetros con él, me comentó que algunas veces no sabía si esto era lo que siempre quiso hacer en la vida, algo que no entendí, después de que lleva viajando 32 años en bicicleta. También me preguntó “con qué patrocinios viajas”, con ninguno Frank, con mis ahorros; “has de ser rico” me dijo, “porque a mi, con los patrocinios que recibo, únicamente me alcanza para viajar modestamente, pero no para vivir cuando termine”. Fue un desgaste terrible e innecesario subir al Parque Nacional de Bokor por un empedrado, sólo para ver unas cascadas que nos recomendaron mucho y que no existen, además de para ver algunos animales de la fauna salvaje de Camboya que tampoco encontramos. Sin palabras ante la belleza camboyana. En este speed boat regresamos de Siem Reap a Phnom Penh, cuando empezamos a pedalear nuevamente hacia Takeo y después hacia Sihanoukville. No existen palabras para describir un torso tan perfectamente esculpido por el trabajo de una vida. Con el amanecer iniciamos otro día de pedaleo, mientras salíamos de Krong Koh Kong hacia la frontera con Tailandia, que se encuentra del otro lado de este puente. En este lugar Vicente y yo fuimos invitados por el gobernador a presenciar, en el palco de honor, unas peleas de box thai. Me encanta encontrarme con estos mundos que te indican en que parte de este te encuentras, mientras le das la vuelta y ves donde esta América y México. (Tipo de cambio 1 dólar = 38 baths). Después de pedalear durante algunos días y de acostumbrarnos a pedalear del otro lado de la carretera, decidimos ir a conocer la isla de Ko Sa Mui y después regresar a Ko Chan. Este lugar llamado Pattaya me hizo sentir mal como ser humano, cuando llegas y te encuentra con puros viejos canosos, sin pelo, gordos y degenerados con niñas embarazadas de 12 o 14 años, por poner una edad, ellos 65, 70, 85 años por ponerle otro número; algunos ya con un pie casi en la tumba, y otros que ya casi no pueden caminar, pero eso sí, con un niño o niña de 8 años… No se como pude rodar tantos kilómetros desde Camboya hasta Bangkok con un rin chueco y destrozado por tantas reparaciones. Todavía como a 20 Km de la capital tuve que poner mi última cámara y ya de plano terminé rodando sin varios rayos. Esta hermosa ciudad, donde el contraste entre lo antiguo y lo moderno es impresionante, se volvió una parte importante de mis aventuras por el mundo. Esto se debe, además de que me encanta este país, a que está en un punto estratégico desde donde es más fácil y barato desplazarse hacia cualquier otro lugar de Asia, Oceanía e Indonesia, las islas del Pacífico e incluso África. En Tailandia me encuentro como en mi país porque casi todo lo he recorrido en bicicleta, he convivido con su gente, vivido en sus pueblos y adoptado algunas de sus costumbres, e incluso también he peleado contra algunos de ellos. Camino a Laos nos encontramos con que aquí en Tailandia también te venden todo tipo de insectos como escorpiones, ciempiés, cucarachas, gusanos, etc., mientras llegábamos a Nong khai, una de las fronteras entre Tailandia-Laos. Laos o “La tierra del millón de elefantes” como era conocido antiguamente este país, es un lugar enigmático en Asia. Vientiane es una de las tres clásicas ciudades indochinas, junto con Ho Chi Minh y Phnom Penh. Además de conocer el palacio presidencial, también fuimos a recorrer el famoso circuito de los budas. (Tipo de cambio 1 dólar = 4,274 kips). La gran Estupa Pha That Luang es el monumento nacional más importante de Laos, y un símbolo de la religión budista. Hoy pedaleamos 110 Km hasta la ciudad de Na Nam, pero preferimos irnos a dormir al lago artificial Ang Nam Ngum donde nos metimos a nadar con nuestros amiguitos Pit, Lao, Put y Bum, quienes nos enseñaron a sumergirnos en la presa por un palo de bambú que nos llevaba hasta el fondo, porque no se podía ver a mas de medio metro, hasta que los llamaron a comer y se despidieron… Iniciamos este día como siempre, pedaleando con el amanecer, por una carretera que solo subía sin parar durante los primeros 7 Km, después esta se volvió casi plana durante los siguientes 110 Km hasta la pequeña ciudad de Vang Vieng. Esta ciudad es famosa por su mercado y sus numerosas cuevas, como la de Angngeune, donde casi siempre te encuentras con su dios Buda. Hectorín cruzando un afluente del Río Mekong con su bicicleta. Cerca del pueblo de Kasi, nos habían dicho  que si entrábamos a la selva algunos kilómetros nos íbamos a encontrar con estas maravillosas cuevas llenas de Budas. Llegamos a las montañas de Laos un mes después de que la guerrilla acribillara en un camión a todas las personas que viajaban en éste, momento en el que dos ciclistas suizos daban la vuelta y también eran asesinados junto con todas esas personas (estaban en el lugar equivocado, a la hora equivocada). Este mercado se encontraba en medio de una carretera que nos llevó sin parar montaña tras montaña, hasta el pueblo de Muang Phu Khun a donde llegamos de noche, lloviendo y con una neblina que no nos dejaba ver mas allá de un metro. Fueron más de 130 Km de montaña, realmente estábamos muertos de cansancio, todavía fuimos a cenar noodles a un pequeño restaurante en las montañas, y después nos fuimos a dormir en el tapanco de un almacén. Ya estábamos muy cerca de Luang Prabang, cruzamos las últimas montañas, y después de más de cuatro horas pedaleando sobre nuestras bicicletas apareció entre las montañas esta pequeña ciudad. Nos registramos en un hostal, descansamos un rato, y después nos fuimos a caminar al mercado nocturno de esta ciudad. Aquí en Luang Prabang, mientras caminábamos entre los cafecitos, restaurantes y diversas tiendas de artesanías, típicas del lugar, en busca de un mercado donde nos dijeron podríamos encontrar cámaras chinas para nuestras bicicletas, íbamos como siempre caminando y diciendo groserías Hectorín y yo, cuando escuchamos “uds. son mexicanos por las groserías”, un chileno nos saludaba. Este fue el único latinoamericano que encontramos en más de cuatro meses que pedaleamos por Asia. Aquí en Luang Prabang conocí a un monje budista novicio llamado Bountavixailt quien hablaba español y me preguntó que si era mexicano, porque su maestro de español había vivido en México. Después de algunos días de descanso en esta pequeña ciudad, nos subimos nuevamente a nuestras bicicletas y empezamos a pedalear hacia el Río Mekong en busca de los speed boats que nos llevarían de regreso a Tailandia. Los Speed Boats nos llevaron a toda velocidad a nosotros y a nuestras bicicletas de regreso hacia Tailandia, después de viajar en estos de la manera mas incomoda posible entre Laos, Tailandia y el sur de China. Mientras nos acercábamos a gran velocidad al Golden Triangle nos encontramos con estas majestuosas cuevas que se encontraban del lado chino, al igual que esta hermosa niña china, lavándose las manos en el Río Mekong El Golden Triangle es el lugar donde se encuentran los cuatro países que conforman el famoso triángulo del opio: China, Tailandia, Myanmar y Laos. De Myanmar, cerca de la frontera con China, continuamos pedaleando por Chang Mai y Chang Rai, para después dirigirnos hacia Mae Hong Son, que es una provincia en la frontera con Burma, donde se encuentran la tribu de las Long Neck. Entre pagodas, cascadas, pueblitos, tribus en las montañas, budas gigantes, elefantes, mercados flotantes, monjes reales y turistas vestidos como monjes, porque no saben qué hacer en su vida, cruzamos Tailandia, ahora de norte a sur y después continuamos hacia el oeste en busca de un pueblo asilado y explotado políticamente en la frontera entre Tailandia y Myanmar. Myanmar y las Long Neck son parte de la historia de un país con muchos problemas políticos internos, que actualmente tiene un régimen de opresión militar, por lo que no puedes tomar fotos, los hoteles, restaurantes y tiendas de artesanías están controlados por el ejército, solo por mencionar algunas cosas que suceden dentro de este país. Esta pequeña mujer nos ofreció un cigarro de opio o una foto a cambio de unos kyats (Tipo de cambio 1 dólares = 1250 kyats). Estábamos en una zona de alto riesgo de malaria, donde en 1,000 m2 se encuentra el pueblo de las “Long Neck”, las “Long Ears”, y cuando íbamos de salida nos enteramos que dentro de este lugar también vive un tercer pueblo llamado los “Red Karen”. Me encontré a una Long Neck tomando un baño, después lavando y puliendo con limón y una fibra especial su espiral de bronce para que esta brille y se vea más dorado. En este lugar únicamente existen dos Long Neck que saben poner y quitar estas espirales de bronce llamadas Manna y Mada. Mada, quien también habla un buen español, me platicó que aquí las mujeres se tienen que casar con quien escojan sus padres… Desde chiquitas empiezan a usar estas espirales de bronce que son diferentes a los cuellos de jirafa de África, donde si les quitas una argolla o el soporte a estas, se ahogan y se mueren. Estas mujeres llamadas “cuellos largos” tienen una espiral que les baja los hombros y les alarga el cuello, pero sin riesgo de perder la vida si se los quitan. Ellas desde pequeñas empiezan cargando primero una espiral de 1 – 2 Kg y así hasta 4 o 5 Kg cuando son mayores. Las Long Ears, son una minoría que se encuentra viviendo junto a las Long Neck, dentro de un pueblo de no mas de 250 habitantes, y dentro de los mismos 1,000 m2. Mi llegada a La India fue increíble, cuando nos detuvimos como a las 6:30 am ante un semáforo rojo en pleno centro de Calcuta, de pronto un leproso se abraza de mi pierna pidiéndome una limosna, inicialmente no supe que hacer sólo me lo quería quitar de encima diciéndole hey, hey y empujándolo con mi pierna, mientras veía que no tenia dedos, un pedazo de cara, piernas, etc., hasta que Hectorín me dio unas rupias para este hombre que no dejaba de agradecérmelo. Después nos persiguió hasta el hostal, no sé cómo, y limpió nuestras bicicletas, obviamente se volvió nuestro amigo. Mi llegada a La India fue increíble, cuando nos detuvimos como a las 6:30 am ante un semáforo rojo en pleno centro de Calcuta, de pronto un leproso se abraza de mi pierna pidiéndome una limosna, inicialmente no supe que hacer sólo me lo quería quitar de encima diciéndole hey, hey y empujándolo con mi pierna, mientras veía que no tenia dedos, un pedazo de cara, piernas, etc., hasta que Hectorín me dio unas rupias para este hombre que no dejaba de agradecérmelo. Después nos persiguió hasta el hostal, no sé cómo, y limpió nuestras bicicletas, obviamente se volvió nuestro amigo. “La India o la amas o la odias”. De pequeña estatura, firme como una roca en su fe, a la Madre Teresa de Calcuta (1910 -1997) le fue confiada la misión de proclamar la sed de amor de Dios por la humanidad… Pedalear en La India fue en verdad terrible, primero por los camiones y coches que nos centraban para matarnos; de plano teníamos que aventarnos con nuestras bicicletas fuera de la carretera para sobrevivir, al grado que Hectorín un día me dijo: Efrén, si salimos vivos de aquí, vas a vivir 85 años. Después decidimos pedalear por carreteras secundarias, donde la historia fue diferente… Donde nos parábamos se acercaban 30, 50 o más personas para vernos y tocarnos, pueblo tras pueblo era lo mismo. Es increíble como los hindúes te tocan todas las partes del cuerpo, no es malicia, únicamente eres raro para ellos. Siempre están encima de ti, si hablas o comes con ellos te quieren enseñar como lo hacen con la mano derecha, porque la izquierda es para limpiarse cuando van al baño, incluso muchas veces hasta te quieren dar de comer en la boca. El choque cultural en La India es muy fuerte cuando realmente vives o viajas con ellos. Al principio no entendía el por qué la mayoría de hindúes andaban de la mano o se hacían caricias entre ellos, jóvenes y viejos por igual; hasta que alguien me explicó que ningún joven puede tener una novia hasta los 21 años; después estos se casan y ellas sólo sirven para tener hijos, porque la mujer en La India se encuentra dentro de las castas más bajas. La pobreza extrema y el hambre son un representativo de la cultura hindú en este país, que contrasta con las creencias de su religión: cuando ves a las vacas sagradas, gordas y echadas o caminando por las calles, o a las ratas tomando leche dentro de los templos en grandes tinajas que les cambian diariamente, aunque ellos no tengan nada que comer. Todos quieren regresar a su país Pakistán después de la guerra y muchos mueren aplastados en el intento… Mientras observaba a un faquir en una esquina de La India, vi algo increíble en este crucero: cuando algunos coches, docenas de bicicletas, varios bici-taxis y miles de personas querían cruzar por el mismo lugar al mismo tiempo, hasta que nadie pudo pasar y todo empezó a crecer hacia atrás, mientras llegaban más y más vehículos y personas, nadie se podía mover; hasta que llegó la policía, que tardó más de 3 horas en desenmarañar este nudo humano. Si viajas a La India y no conoces la ciudad sagrada de Varanasi o Venares, es como si vas a Francia y no conoces París. Es la ciudad más antigua del mundo aun en pie y cuenta con más de un millón y medio de habitantes. Ya había visto este crematorio desde una barcaza, ahora caminábamos por él entre pordioseros, cenizas, madera, basura, perros sarnosos, tiendas mortuorias (sándalo, vasijas de barro, tiras de tela color oro, etc.) y un edificio donde se espera la muerte… Los ancianos que no tienen familia y dinero, llegan a este lugar a esperar su muerte, lo que no tiene sentido si no eres incinerado y tus cenizas no son esparcidas en el río sagrado, por lo que esperan con la caridad de las personas juntar 2,000 rupias para su incineración. Pero así es la vida, todo principio tiene un fin, y en nuestro caso la vida pasa tan rápido que siempre hay que recordar que tenemos que vivir nuestras vidas como si cada día fuera el último día del resto de nuestras vidas. Es increíble como la fe puede cambiar a un país, después de ver como las personas oran, se bañan y beben el agua sagrada del Río Gangues en los baths de la ciudad. Un río que recibe todos los desechos de la ciudad, cadáveres sagrados que no se pueden incinerar, solo amortajar; las toneladas de cenizas de todas las personas que son incineradas diariamente en los crematorios de la ciudad, y con todo y esto “nadie se enferma, todos se curan”. El Taj Majal es un trofeo al Amor. Después de algunas semanas más de pedalear por La India, no tan cansados de pedalear como de que cada vez que nos parábamos, empezaba a llegar gente y más gente de quién sabe dónde, nos empezaban a rodear, nos tocaban, tocaban nuestras bicicleta, nos observaban, hablaban entre ellos, nos asfixiaban, y así era cada vez que nos parábamos donde fuera, desde las montañas hasta los desiertos. Así llegamos a Raxoul, en la frontera de La India con Nepal. Ya en la frontera de Nepal, Hectorín estuvo dos días en cama con mucha calentura, lo que nos tuvo un poco preocupados porque el SARS estaba en este momento matando gente por todos lados. Así llegamos a los Lagos de Pokhara donde descansamos, corrimos y nadamos, mientras esperaba a Marisol, quien llegaría en unos días a Katmandú, para hacer el antiguo Camino al Everest en el 50 aniversario de su conquista. Después de una tremenda subida de Pokhara a Katmandú, donde no sabíamos que estaba más pesado, si la subida o el tráfico, entre templos y monjes budistas, llegamos a esta increíble ciudad que es comparada con la Ciudad de México, por su terrible contaminación y caos vial, aunque en proporción la primera es muy pequeña. Aquí en Katmandú terminó nuestra aventura en bicicleta llamada “Del Mar de China al Techo del Mundo”. Nuestra siguiente aventura sería recorrer el mismo camino que siguió Sir Edmund Hillary y Tensing Norwey en su camino a la conquista del Mt. Everest, obviamente sin escalar ésta, pero si siguiendo su ruta desde Giri hasta el base camp del Everest. Realmente me enamoré de este lugar, donde voy cada vez que puedo o donde trato de terminar mis aventuras en bicicleta por el mundo. Caminar, desayunar y tomar el cafecito viendo pasar gente en las calles de Tamel me encanta, y más cuando está conmigo mi monstruito, que como siempre ella me dice “me persigue por todos los lados del mundo donde voy”. “De Giri a Shivalaya”. Era el inicio de un largo camino por esta cordillera, que incluía nuevos amigos, entre ellos mi esposa Marisol y la futura esposa de Hectorín, Melissa. Partimos después de un ligero desayuno hasta el paso de Patashe, a 2,380 msnm, para volver a bajar y nuevamente volver a subir, así era todo el camino, sube y baja hasta que después de varios puentes colgantes por fin vimos el pueblito de Shivalaya, donde íbamos a dormir, y donde Hectorín todavía se metió a nadar en el agua helada. “De Shivalaya a Bhandar”. A las 5:30 am ya estábamos desayunando porque nos esperaba otro día de más de 37 Km en las montañas, mientras caminábamos entre 1,767 msnm y 2,194 msnm hasta el paso Deorali de 2,705 msnm, donde todo empieza a subir de precio porque ahora es un precio humano; lo traen cargando los “sherpas”, que cargan más de 100 Kg sobre sus cabezas y espalda. Suben cargando desde un foco, unos cerillos y una coca, hasta bultos de azúcar, queroseno, material de construcción, etc. Así llegamos a Bhandar, empezando a llover. “De Bhandar a Sete”. Toda la noche estuve ardiendo en calentura, se me había acabado el bactrim, pero en la mañana lo consiguieron Marisol y Hectorín. Caminamos junto a los sherpas y gente que va de un pueblo a otro subiendo y bajando hasta Kenja, un mercado a la mitad del camino. Después, en el siguiente pueblo, compré un kukurri (cuchillo), donde todo el mundo vio la negociación de éste y se rió de mi, como diciendo este gringo ya cayó… “De Sete a Junbesi”. Anoche Marisol devolvíó el estómago, le cayó mal la comida. Todos los días caminábamos entre 8 y 10 hr, como subir y bajar dos veces “La Malinche” en Tlaxcala. A las 6:00 am ya estábamos caminando rumbo a Junbesi, a 2,675 msnm después de cruzar el paso Lamjura, a 3,530 msnm, con mucha nieve y piedras flojas, para bajar y caminar después a la orilla del río, a 2,860 msnm, donde Marisol por fin cogió su paso. “De Junbesi a Manidigma a Nuntala”. El camino era pueblo tras pueblo, los porteadores subían y bajaban unos tras otros, las montañas una junto a la otra, los víveres aumentan de precio día tras día, todo va cambiando mientras más te adentras a los himalayas. Una coca de 15 rupias ahora cuesta 65, y el menú no es muy variado en esta zona, mientras seguimos comiendo papas, arroz y lentejas. “De Nuntala a Karila Pass”. Seguimos cruzando montañas y más montañas a través de puentes colgantes y senderos muy estrechos, mientras que hoy descansamos y comimos con unos monjes budistas. Para nosotros, aclimatar la altura no es tan difícil porque vivimos a 2,125 msnm. Al medio día paramos para comer unas plain chapatis con mermelada y café antes de llegar a Karila Pass, a 2,895 msnm. “De Karila Pass a Ghat”. Después de un buen masaje a Marisol la noche anterior, desperté a las 5:00 am con el paso de los sherpas y el sonido asqueroso que hacen cuando escupen sus flemas, y que venimos viendo y oyendo desde La India. Marisol hoy durmió 14 hr después de cenar noodles. Hoy también pudimos ver el Cho Yu, uno de los cinco ochomiles que se encuentran en esta parte del Himalaya, además de Luckla, donde llegan todas las expediciones que van al Everest. “De Gath a Namche Bazar”. Iniciamos el día con apple porride (avena cocida con manzana), y se acabó la tranquilidad del camino mientras caminamos entre expediciones, aventureros y turistas hasta la entrada al parque, con una asención de 1,000 m, donde gracias a Dios todos se quedaron. El premio diario para Marisol después de caminar 10 hr era una coca cola de 12 dólares; mientras llegábamos a un lugar donde habría de todo: paninos, pasteles, maquiato, etc., a 3,465 msnm. “De Namche Bazar a Pangboche”. Ya nos habíamos separado de Hectorín y Melissa, porque ellos iban a las Lagunas de Gokio y nosotros a Kalapatar; caminábamos con el amanecer entre una densa niebla y pequeños copos de nieve junto a la ladera de la montaña entre sherpas y yaks, luego bajamos a otro río y después subíamos otra vez hacia el monasterio de Tengbokche, a 3,985 msnm. Cuando entramos a este monasterio conocí al Dalai Lama de Tengbokche, con quien trabé una buena amistad, al grado de salimos a correr varias veces a más de 4, 000 m, él usaba el último modelo de tenis nike. Un día nos permitió observar como los monjes oraban a su Buda gigante que está rodeado por otros Budas más pequeños, pinturas representando los varios cielos y los varios niveles de infierno; así como manuscritos antiquísimos y asientos con gorros y capas de lana que usan los monjes de alta jerarquía para orar dentro de este lugar sagrado, donde con el solo hecho de entrar descalzo te cala el frío… Mientras platicábamos el Dalai y yo, unos monjes oraban, otros cantaban, otros más practicaban artes marciales y algunos más comían dalbat. Entonces algunos monjes y maestros no entendían la plática de su maestro y mía, por lo que él se volteó y me dijo: después terminamos nuestra plática, porque tú te encuentras en otro nivel de gracia superior al de todos los aquí presentes; tú sabes que un nivel superior son varias vidas vividas… “De Pangboche a Pheriche”. Nuestro día empezó con un ascenso de 3,985 msnm a 4,243 msnm después de una mala noche de Marisol que sigue todavía muy enferma del estómago. Empezamos a caminar como a las 9:00 am, cuando ella despertó, después caminamos lento para que se recuperara un poco, y así llegamos a Pheriche, donde le compré ciprofloxacin para la tremenda infección que traía. Esta noche la temperatura de nuestro cuarto fue de -7 oC. “De Pheriche a Duglha y después a Lobuche”. Hoy iniciamos el día como a las 8:30 am mientras desayunábamos un porridge (avena caliente con miel) y comenzamos el ascenso primero a Dughla, a 4,620 msnm, y después a Lobuche, a 4,930 msnm, demasiado lento porque una mensa gringa inexperta le dijo a Mari que subiera así, cuando me dijo me enojé y le dije: todos han tronado menos tú, la gringa, los ingleses, los canadienses, unos belgas, dos españoles, dos neozelandeses, un israelí y hasta Hectorín se enfermó y se quedó, entonces no me digas nada más y vámonos, tú siempre puedes nena, sólo bebe agua constantemente y disfruta del paisaje… Ya estábamos acostumbrados a caminar todos los días bajo cero grados y así llegamos a Lobuche, para cenar alrededor de esta estufa, junto con todos los sherpas, mientras llegaba lo mejor de la noche; el ayudante del cocinero empezó a imitar a los taka-taka, después a cantar y bailar en nepalí; todos estábamos a las carcajadas en una cabaña-restaurante a -12oC. “De Lobuche a Gora Cheb, de Kalapatar al Base Camp”. Con la bruma de la mañana, mucha piedra y nieve, iniciamos nuestro camino hacia Gora Cheb. Continuaba un poco preocupado porque el dolor de cabeza de Mari ya había pasado de la frente a la nuca, lo cual es un mal síntoma en la alta montaña, pero con todo y esto llegamos a este lugar a 5,370 msnm, y después a Kalapatar a 5,545 msnm. Después de ver como todos los días subían los helicópteros de la cruz roja militar por turistas con mal de montaña (1000 dólares costaba bajar en helicóptero), así como por alpinistas muertos o accidentados, Marisol y yo iniciamos un rápido descenso hacia Pheriche, porque ella cada vez se sentía peor a pesar de la medicina que le estaba dando. Llevábamos bajando y caminando tres días por todos estos increíbles lugares del Himalaya; Marisol algunas veces ya venía muy cansada porque caminábamos alrededor de 8 a 10 horas diarias. Aquí se encuentran enterradas las cenizas de uno de los sherpas más grandes del Himalaya “Late Babu Chiri Sherpa” quien tiene el asenso más rápido al Mt. Everest, con 16 hr y 56 min, en el año 2000; de hacer cumbre dos veces seguidas en dos semanas en el año de 1995; de haber permanecido 21 hr sin oxígeno, además de sus 10 cumbres en la montaña sagrada del Himalaya… Todavía pasamos a Namche Bazar para comer en un restaurante alemán, donde vendían paninos, pasteles y excelente café. También nos detuvimos en este lugar porque Marisol quería comprar un yak para nuestra colección de animales de madera de todos los lugares del mundo donde hemos estado. A esta hermosa niña le ofrecí un chocolate a cambio de esta foto. Este día decidí dejar dormir a Mari hasta que ella se despertara, y así durmió más de 14 horas continuas, hasta que el hambre la despertó. Más tarde estas niñas me pidieron unos globos después de que me vieron regalarles algunos de estos a otros niños. Estas fotos me las tomó Mari mientras continuábamos bajando entre pequeñas villitas y un sin número de puentes colgantes. Del diario de Marisol: Efrén también ha estado enfermo de gripa y garganta, pero siempre me ayuda a seguir, enfermo y todo carga mi mochila y cuando mis piernas ya no pueden más con el terrible dolor que sienten, él cansado o como esté me da masajes que me regresan a la vida; sin Efrén y su apoyo, aunque me regañe, yo no sería capaz de cruzar estas montañas, alcanzar estas alturas y conocer estos lugares tan increíbles en el Himalaya… …Estoy pagando muy caro, haber venido sin entrenar a tope, máxime conociendo a Efrén. Él carga mi mochila y por mi culpa camina lento, a mi paso, yo quisiera ir más rápido pero aunque el no lo crea, pongo mi máximo esfuerzo y aun más. Por las tardes nos quedamos en hostalitos donde hay camas y comida, algunos son muy acogedores y otros muy sencillos, pero suficientes para dormir y reponerme un poco del cansancio, pero a veces creo que no lo voy a lograr… …Efrén es buena persona, pero también se cansa y me habla enojado, sé que hay momentos que me odia o al menos eso siento, luego se le pasa pero para mi es doloroso en lo físico y emocional. La comida me ha caído mal, y luego tengo ganas de vomitar. Pero todo valió la pena, sólo para ver desde tan cerca la montaña más alta del mundo. Solo 500 m para despegar o para aterrizar en este pequeño aeropuerto de Lukla… …Antes de tomar nuestro avión a Katmandú volteé para ver por última vez la cordillera del Himalaya y pensé que es un gran orgullo para mi, que soy una persona común y corriente, haber llegado hasta donde llegué y haber hecho todo lo que hice aquí, aunque Efrén siempre me dice que soy superior a la generalidad de las personas en el mundo porque hago con él cosas que muy pocos hacen en las montañas, las selvas, los desierto y el mundo en general… Como decía mi madre: Todo lo que empieza tiene que terminar, yo aquí termino mi aventura “Del Mar de China al Techo del Mundo”, sí, aquí, en medio de esta muchedumbre que camina en estas calles de Tamel junto a nosotros, llena de edificios viejos, tiendas de artesanías y arte, cafecitos y restaurantes, encantadores de serpientes y faquires… Mientras nosotros llegábamos al Templo de los Changos, podíamos observar una gran estupa con los ojos de Buda pintados en la cúpula mas alta de ésta, donde los lugareños no solo dicen que estos dominan y velan por todo Katmandú, Nepal y el Himalaya, sino por un mundo lleno de pobreza del alma y carente de valores, donde los ricos son más pobres que los mismos pobres, porque sólo ven el valor material de las cosas y no el valor del alma… Tenzing Norbu Lama es un pintor y escritor muy famoso y reconocido del Tibet, a quien le compramos en su galería una pintura muy famosa de Los lagos de Gokio, que esta representada en su libro “Himalaya –Le Chemin Du Léopard”. La historia de un hombre es todo lo que tiene, pero un hombre puede vivir para siempre a través de su historia.